Con el éxito del metro ha llegado la hora de poner en marcha en Sevilla un servicio de transporte público a través del río: el bus fluvial, planteado desde hace años en comisiones, grupos de trabajo y planes estratégicos. Las dos primeras líneas de transporte fluvial discurrirían por la dársena, la primera y por el brazo libre del Guadalquivir, la segunda.
La línea 1 del “barcobus” iría desde el puente de las Delicias hasta el Alamillo o San Jerónimo. El atraque del puente de San Telmo permitiría a los usuarios del metro bajarse en Plaza de Cuba o la Puerta Jerez y acceder a la gran arteria de Sevilla que enlaza la isla de la Cartuja, la prolongación de Torneo, la estación de autobuses de Plaza de Armas, el centro histórico, Triana, el parque de María Luisa y la zona universitaria de Reina Mercedes y la comercial de la Avenida de la Raza. Las paradas serían de norte a sur: Alamillo, Barqueta, Pasarela Cartuja, Puente del Cachorro, Puente de Triana, Puente de San Telmo, Puente de los Remedios, Puente de las Delicias. Cabría plantearse alguna parada opcional intermedia como el Teatro Central.
La línea 2 sería interurbana y uniría Puebla del Río, Coria, Gelves, la estación de metro de San Juan Bajo, la isla de la Cartuja en su cara Este, el Charco de la Pava, Camas y el apeadero ferroviario de Cartuja que enlazará pronto con Santa Justa y la red de Cercanías. Este bus fluvial interurbano debe ser el catalizador de todos los planes de dinamización turística del Guadalquivir que la Junta de Andalucía y los ayuntamientos ribereños vienen estudiando desde hace años sin concretar en opciones viables y concretas a corto plazo.
Tras la apertura de la estación de metro de Puerta Jerez, la puesta en marcha experimental de la línea 1 de bus fluvial requiere muy poca inversión en infraestructuras: algunos embarcaderos o puntos de atraque y poco más. Los barcos los proporcionarían las empresas que ahora se dedican a los recorridos turísticos por el río, que atraviesan una mala racha por la caída del turismo como consecuencia de la crisis y que de esta forma verían despejada su viabilidad definitiva.
Los beneficios se harían notar a corto plazo: creación de nuevos puestos de trabajo, descongestión del tráfico en el eje Paseo de Colón-Torneo, ofrecer una alternativa al descontento de los comerciantes y vecinos de la calle Asunción en Los Remedios, estímulo para la empresa que se adjudique la concesión del acuario y un claro impulso a la peatonalización del centro histórico.
Las dos líneas planteadas tienen asegurada la afluencia de viajeros tanto en días laborables como en festivos y domingos porque conectan importantes y valiosos recursos turísticos y de recreo. Además, el bus fluvial desarrollaría otros negocios derivados como los taxis y las mototaxis fluviales, contribuyendo al resurgimiento del sector de mantenimiento y reparaciones navales.
Lo que hasta el momento no ha merecido consideración apropiada por el Ayuntamiento, que había descartado la opción del transporte fluvial por falta de usuarios, ahora con las cifras de usuarios del metro en la estación de Puerta Jerez, no hay argumentos para cerrarse a la opción del transporte fluvial.
Desde el punto de vista medioambiental, la opción del transporte público a través del río es una medida decisiva para contribuir a la movilidad sostenible con la que tanto juega el gobierno municipal y que ya le ha dado buenos resultados con iniciativas como el tranvía, el carril bici y el recién inaugurado ferrocarril metropolitano.
La guinda de la propuesta sería que la oposición se sumara a esta demanda compartiendo una solución oportuna, barata y eficaz en un momento en que la falta de ideas asfixia a demasiados gobernantes.